Trabajamos  la inteligencia lógico-matemática a través de experiencias sensoriales inmediatas. 

El pensamiento lógico-matemático es una característica, aunque subjetiva, imprescindible para el desarrollo en la primera etapa infantil. Sirve para construir nociones matemáticas, pero también para comprender el «yo», el entorno y el resto de personas que forman parte de él.

El proceso es una abstracción reflexiva que tiene lugar a través de experiencias relacionales con objetos y personas. Se adquiere de forma progresiva, mediante el juego y la socialización, por lo que es importante conducirles a las actividades adecuadas para que los/as niños/as puedan experimentar y jugar libremente. Llevamos este paradigma hasta nuestras aulas de dos años, con diferentes actividades: 

  • Buscar el número 1 de diferentes colores que estaban en el suelo; trabajando con ellos los colores, la discriminación visual y el inicio a la grafomotricidad. Seguimiento con el dedo la grafía cantando la canción del número 1.
  • Insertar pinchos, iniciándose de este modo en las seriaciones y las formas para crear una obra artística.
  • Colocar palos según los colores, comenzando a trabajar la línea recta, los colores y la seriación.
  • Con construcciones, desarrollando su creatividad y realizando sus propias creaciones dentro de un espacio.
  • Colocar gomets sobre la grafia del 1, trabajando la pinza digital, la coordinación óculo-manual.